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Intenso fin de semana del Año Ponce en Valencia

El Año Ponce ha tenido en este inicio del mes de diciembre un intenso y apretado calendario de actos en los que se han combinado conferencias de tipo cultural junto con homenajes y entrega de premios al maestro Ponce.

El día 3 de diciembre en el Ilustre Colegio de Médicos de Valencia, con la presencia de su presidente, Don Vicente Alapont, se celebró una conferencia bajo el título de 'Sucesos y anécdotas en las enfermerías'.

En esta conferencia, a la que asistieron más de trescientas personas, participaron los Doctores Ramón Vila, jefe del equipo médico de la Real Maestranza de Sevilla, Máximo García Padrós, Cirujano jefe de la Monumental de las Ventas de Madrid y Enrique Ponce. Acompañaron en el estrado los cirujanos e la plaza de Valencia, López Quiles y Fernando Carbonell. Dirigió el prestigioso periodista y director de la Revista taurina Aplausos, José Luis Benlloch.

La conferencia resultó reveladora por lo que en ella se desarrolló, sobre todo al descubrir los doctores al gran público las tensiones y dificultades con que se encuentran los galenos al recibir en la enfermería a los toreros heridos. El doctor Vila confesó que el día que tuvo que suplir a su padre por primera vez fue cuando el diestro gaditano Paquirri recibió dos cornadas en los muslos de un toro de Osborne en Sevilla. El médico sevillano alabó la entereza y gallardía de los toreros para enfrentarse a la muerte y dijo que los diestros miden la gravedad del percance en la cantidad de días que tienen que estar parados y no por la gravedad de las heridas. Confesó que la muerte de Paquirri significó un antes y un después en la dotación y calidad de las enfermerías.

Máximo García Padrós comento la tensión con la que viven la corrida los médicos. También indicó que es muy importante tener preparado al personal de plaza para cuando surja un percance sepan cómo recoger a un torero de la arena, "en ese momento comienza el mecanismo de salvación de un torero, pues se han visto cogidas que se han agravado por culpa de la incapacidad de las personas que trasladaron al herido hasta la enfermería. Madrid la viven los toreros con mucha intensidad, esto emocionalmente es muy importante. Incluso para los novilleros que en Las Ventas se las tienen que ver con auténticos toro, con ellos paso mucho miedo".

Enrique Ponce no tuvo inconveniente en hablar de este tema tan tabú para los toreros: "por suerte, y gracias a Dios, a Don Máximo todavía no le he visitado, pero al doctor Vila sí y con gravedad. Cuando entré en la enfermería, por mi propio pie después de dar muerte al toro, le dije: don Ramón he tardado pero ya me tiene usted aquí".

Ponce una vez más demostró que sus conocimientos en todos los terrenos son considerables, no dudó en entrar en charla sobre anatomía con los galenos y dio todo un recital de lo que se debe de hacer en caso de cornada, dependiendo de si es con hemorragia o traumática. Ponce comentó que si algo ofreció al mundo las desagradables imágenes de Paquirri en Pozoblanco, fue la hombría y gallardía con que ciertos hombres, los toreros, se enfrentan a la vida y a la muerte.

José Luis Benlloch inició la conferencia con una referencia a la relación histórica entre las figuras y algunos médicos.

Al finalizar el acto los doctores recibieron el Distintivo Ponce y la medalla de oro del Colegio de Médicos de Valencia.

El día 4 Enrique Ponce recibió un homenaje por parte de la Real Academia de cultura valenciana, que le hizo entrega de una placa en reconocimiento a su trayectoria profesional.

El día 5 por la mañana se le entregó al diestro valenciano la medalla de oro al mérito taurino por parte de la empresa Serolo.
Por la noche se le hizo entrega del premio como triunfador de la tertulia del Ateneo Mercantil de Valencia.

 

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